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Terapias modificadoras de la enfermedad en la Esclerosis Múltiple

Las terapias modificadoras de la enfermedad en la Esclerosis Múltiple han tenido un significativo desarrollo en la última década. Sin dudas, con ellas se ha conseguido un apreciable impacto en la enfermedad, particularmente reduciendo las recaídas. Igualmente, retrasando la aparición de discapacidad.

A continuación, relacionamos las principales terapias modificadoras de la enfermedad en la Esclerosis Múltiple, nombre comercial y la fecha de aprobación por FDA. Así mismo, puede acceder a más información pinchando el enlace del producto.

  • Rituximab (Rituxan), es un anticuerpo monoclonal para bloquear la proteína CD20 de las células B. En la categoría de medicamento “fuera de etiquetas”, al no contar con la aprobación para la EM por la FDA.
  • Natalizumab (Tysabri), 23 noviembre de 2004, dificulta la migración de células inmunes, impidiendo la inflación de las fibras nerviosas.
  • Interferon beta (Extavia), 14 de agosto de 2009, interferón beta-1b.
  • Fingolimod (Gilenya), 21 de septiembre 2010, modulando el receptor de 1-fosfato de esfingosina.
  • Teriflunomida (Aubagio), 12 de septiembre de 2012, inhibidor de la síntesis de pirimidina.
  • Dimetilfumarato (Tecfidera), 27 de marzo 2013, es activador de la vía Nrf2. Se espera, para el próximo año la aprobación del monometilfumarato, Bafiertam, un bioequivalente con mejores propiedades.
  • Alemtuzumab (Campath), 14 de noviembre de 2014, anticuerpo monoclonal citolítico dirigido por CD52. Uso muy restringido por los efectos secundarios.
  • Acetato de glatiramer (Glatopa), 15 de abril de 2015, bloquea el daño del sistema inmunitario a la mielina.
  • Ocrelizumab (Ocrevus), de marzo de 2017, anticuerpo monoclonal humanizado, bloquea a las células B, CD20 positivas.
  • Siponimod (Mayzent), 26 de marzo de 2019, modulador del receptor 1-fosfato de esfingosina.

Especial mención, los efectos secundarios, pueden originar la suspensión del tratamiento en algo más de la mitad de los casos. Destacan, entre las complicaciones más graves las infecciosas, cardíacas y hematológicas.  Igualmente, hay un riesgo aumentado de neoplasias.

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